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2.11.13

Disciplina e Ideal

Disciplina e Ideal
Joaquín Hernández Callejas

Disciplina significa someterse a determinadas reglas de conducta; las reglas de la profesión u oficio que se aprende y del cual se vive; y las reglas del comportamiento necesario para alcanzar el fin propuesto. 

Disciplina es orden y organización.

Orden quiere decir cada tarea en su lugar y en su debida oportunidad; organizar es disponer de los recursos de manera que funcionen en relación unos con otros a su debido tiempo.

Sin disciplina no se puede llevar a cabo ninguna empresa, por pequeña que esta sea. Toda labor implica un sistema de trabajo, una sucesión de actos hasta la culminación que dejará la obra acabada y completa, a satisfacción del que la dirige y ejecuta.

Toda desviación, negligencia o descuido perjudica al autor del trabajo. Su ser entero debe entregarse en una concentración de sus energías vitales que comprenden sus pensamientos, sus sentimientos y su voluntad.

Mucha gente es desordenada para trabajar. Ese desorden se manifiesta primero en la concepción: vacila el pensamiento al escoger el tema; vaga de un lado a otro la imaginación porque no puede configurar un propósito; se dispersa la atención en variadas concepciones que no encuentran con claridad las ideas. Por eso mucha gente todo lo haya difícil. Aunque ciertamente nada hay fácil en este mundo, a la mayoría de la gente todo se le dificulta con creces porque en el estudio de los problemas no repara con firmeza en los aspectos principales, secundarios y de detalles de los asuntos que se escogen como actividades esenciales de la existencia.

En definitiva, trabajar sin organización, es una forma de permanece ocioso.

Nosotros vemos con admiración a esas personas que han realizado cosas sorprendentes en sus vidas. No solo los grandes ejemplos de esos genios que han sobrepasado los marcos de lo común, sino también los hechos notables del hombre corriente que a diario escribe páginas de heroicas proezas en la lucha por la vida.

No es preciso ser genio o talento para realizar un propósito digno en la vida del hombre cotidiano. La medida de la grandeza la da el hombre común, con los fines superiores que este busca. La medida de la bajeza la da el hombre común cuando desciende a la corrupción de su conducta.

El carácter se fortalece en la lucha.

La lucha por la realización de un ideal noble es la forma suprema de dignificar nuestra vida.
*

14.4.13

Para reflexionar sobre el sembrador y el educador


*
Este evangelio, con la parábola del sembrador, se aplica, con la universalidad de las enseñanzas de Jesús a todo proceso educativo. Para que la educación rinda frutos se necesita tanto al buen educador como al buen educando, en cuyos valores y condiciones se asienta la posibilidad de que las enseñanzas positivas construyan seres humanos que desarrollen el amor a la humanidad, al estudio y al trabajo como enseña Conchita, inspirada en su fervor al Sagrado Corazón de Jesús.

Las separaciones de párrafos, negrillas y subrayados son para destacar puntos de reflexión.
*
Tomado de:

Parábola del Sembrador

Del santo Evangelio según san Marcos 4, 1-20 

En aquel tiempo Jesús se puso a enseñar a orillas del mar. 

Y se reunió tanta gente junto a él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. 

Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. 

Les decía en su instrucción: Escuchad. 

Una vez salió un sembrador a sembrar. 

Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. 

Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. 

Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto.

Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento. decía: Quien tenga oídos para oír, que oiga. 

Cuando quedó a solas, los que le seguían a una con los Doce le preguntaban sobre las parábolas. 

(...)

Y les dice: ¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas? 

El sembrador siembra la Palabra. 

Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos. 

De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumben enseguida. 

Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto. 

Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento. 
*

1.7.12

CARTA ABIERTA

*
Esta carta abierta de Joaquín, nos parece, tiene datos importantes para el estudio histórico de la educación salvadoreña. Denota el espíritu de cambio positivo en la educación, destaca las cualidades básicas que debe tener un genuino maestro, realiza planteamientos éticos muy importantes para educadores y educandos.

Las negrillas, separación de algunos párrafos y sangrías son nuestros para efectos de estudio.

CARTA ABIERTA AL DIRECTOR DE LA ESCUELA NORMAL DE MAESTROS
Por Joaquín Hernández Callejas

 Este año de 1940, 28 muchachos estudiantes de Pedagogía, cursaremos el 5o. año. El final de los estudios pedagógicos necesarios, en nuestro país, para adquirir un título que garantice ante la Sociedad, a quienes, sinceramente, se dedican o nos dedicaremos al magisterio. Hemos cursado los 4 años anteriores en medio de cambios, justos o injustos, acertados o equivocados, del personal docente.

En el primer caso, nuestra gratitud y respeto se han manifestado en pública o privada adhesión a quienes no tomando el papel de educadores como simple empleo de oficina se han proyectado sobre nuestro espíritu con sinceridad, en un afán de hacernos comprender las exigencias de nuestro medio y de inclinarlos hacia la adquisición de principios y normas de positivo valor.

En el último caso, se ha contribuido a resultados dolorosamente negativos. Esto nos ha dañado mucho. Y nos seguiría dañando si, por parte de nuestro Director no se procede a una selección minuciosa del profesorado que servirá las diferentes cátedras de nuestra Escuela, el presente y los venideros años.

 Es una verdad innegable, buen maestro, buen alumno; y viceversa.

Un profesorado eficiente, completo, integral, haría ascender, rápidamente, el valor de la Escuela salvadoreña. Esto se ha repetido mucho; pero hay necesidad de repetir las verdades. Si no se muestran, voluntariamente nos olvidamos de ellas. Y huelga hablar sobre ventajas y desventajas, puesto que nuestro propósito no es sino rogarle al Director de la Escuela Normal de Maestros que nos proporcione un profesorado apto para la Enseñanza Secundaria. Las autoridades superiores del Ministerio de Instrucción Pública no podrían, no podrán, desoír ni dejar de satisfacer nuestra petición: lo que rogamos está al alcance de sus energías; y, además, creemos, ya habrán pensado, meditado, sobre el problema que exponemos. Nuestra gratitud se demostrará con hechos. Con reales hechos, propios para convencer a los imitadores del santo que dudó.
Queremos maestros verdaderos, de palabra y de acción; a los que no aparentan, a los que son, a los que, sinceros y fuertes, aborrecen el mundo de las máscaras.
A continuación citamos algunos profesores que consideramos dignos de servir una cátedra en la Escuela Normal. Son los que conocemos: bien porque hemos leído, de ellos, artículos o libros de mucho fondo, o bien, porque hayamos, en anteriores ocasiones, escuchado sus enseñanzas.

Son: Salvador Salazar Arrué, Salvador Cañas, Humberto Pacas, Esteban Ibarra, Manuel Luis Escamilla, Humberto Gonzáles, Celestino Castro, Lizandro Argueta, Luis Samuel Cáceres, Efraín Jovel, Julio Connerotte, Rodolfo Meyer, Lorenzo Sosa, Carlos Aufret.

Hemos querido en estas breves líneas, recordarle al Director de la Escuela Normal de Maestros, don Ceferino E. Lobo, lo que en anteriores ocasiones le hemos manifestado personalmente. Queremos expresar nuestros senntimientos con la espontaneidad propia de las juventudes sinceras que no han bebido el virus de las simulaciones y que les repugna todo lo que siendo falso, gesticula con afán de impresionar y de cubrir con oropeles su raquítica estructura. Queremos manifestar con toda franqueza, seguros de no dañar, ni perjudicar, ni herir ninguna susceptibilidad, respecto a lo que representa para nosotros, nuestro porvenir, nuestra fuerza, nuestra riqueza.

SE INTERRUMPE LA CARTA ABIERTA
*

3.7.11

El Hombre Mediocre

*
Una de las indicaciones educativas insistentes y especiales de Joaquín Hernández Callejas, era la lectura del libro de José Ingenieros, El Hombre Mediocre. Recomendaba la lectura atenta, reflexiva y la preparación del carácter, de la voluntad, para lograr metas superiores en la vida, siguiendo, practicando las proposiciones de José Ingenieros. Un extracto de citas, que nos han parecido principales, las presentamos a continuación.

El libro de José Ingenieros puede leerse en:

http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages/Ingenieros_Jose/ElHombreMediocre.htm

Capítulo I

El Hombre Mediocre

"Los seres de tu estirpe, cuya imaginación se puebla de ideales y cuyo sentimiento polariza hacia ellos la personalidad entera, forman raza aparte en la humanidad: son idealistas."

"Un ideal no es una fórmula muerta, sino una hipótesis perfectible; para que sirva, debe ser concebido así, actuante en función de la vida social que incesantemente deviene."

"Todo ideal representa un nuevo estado de equilibrio entre el pasado y el porvenir."

"Los ideales pueden no ser verdades; son creencias. Su fuerza estriba en sus elementos efectivos: influyen sobre nuestra conducta en la medida en que lo creemos. Por eso la representación abstracta de las variaciones futuras adquiere un valor moral: las más provechosas a la especie son concebidas como perfeccionamientos."

Capítulo II

La Mediocridad Intelectual

"En órbita de la rutina giran los espíritus mediocres. Evitan salir de ella y cruzar espacios nuevos; repiten que es preferible lo malo conocido a lo bueno por conocer. Ocupados en disfrutar lo existente, cobran horror a toda innovación que turbe su tranquilidad y les procure desasosiegos."

"La educación oficial involucra ese peligro: intenta borrar toda originalidad poniendo iguales prejuicios en cerebros distintos."

"Es más contagiosa la mediocridad que el talento."

"Las mediocracias exigen de sus actores cierta seriedad convencional, que da importancia en la fantasmagoría colectiva."

"Llaman modestia a la prohibición de reclamar los derechos naturales del genio, de la santidad o del heroísmo."

"Fracasados hay que se creen genios no comprendidos y se resignan a ser modestos para complacer a la mediocracia que puede transformarlos en funcionarios; y son mediocres, lo mismo que los otros, con más la cataplasma de la modestia sobre las úlceras de su mediocridad."

"Temerosos de pensar, como si fincasen en ello el pecado mayor de los siete capitales, pierden la aptitud para todo juicio; por eso cuando un mediocre es juez, aunque comprenda que su deber es hacer justicia, se somete a la rutina y cumple el triste oficio de no hacerla nunca y embrollarla con frecuencia."

"Detestan a los que no pueden igualar, como si con sólo existir los ofendieran."

"Los mediocres, más inclinados a la hipocresía que al odio, prefieren la maledicencia sorda a la calumnia violenta. Sabiendo que ésta es criminal y arriesgada, optan por la primera, cuya infamia es subrepticia y sutil. La una es audaz; la otra cobarde. El calumniador desafía el castigo, se expone; el maldiciente lo esquiva. El uno se aparta de la mediocridad, es antisocial, tiene el valor de ser delincuente; el otro es cobarde y se encubre con la complicidad de sus iguales, manteniéndose en la penumbra."

"El hombre mediocre que se aventura en la liza social tiene apetitos urgentes: el éxito. No sospecha que existe otra cosa, la gloria, ambicionada solamente por los caracteres superiores. Aquél es un triunfo efímero, al contado; ésta es definitiva, inmarcesible en los siglos. El uno se mendiga; la otra se conquista."

"El hombre de mérito se adelanta a su tiempo, la pupila puesta en un ideal; se impone dominando, iluminando, fustigando, en plena luz, a cara descubierta, sin humillarse, ajeno a todos los embozamientos del servilismo y de la intriga."

"El genio se mueve en su órbita propia, sin esperar sanciones ficticias de orden político, académico o mundano; se revela por la perennidad de su irradiación, como si fuera su vida un perpetuo amanecer."

"Los genios, los santos y los héroes desdeñan toda sumisión al presente, puesta la proa hacia un remoto ideal: resultan prohombres en la historia."

Capítulo III

Los Valores Morales

"El hipócrita está constreñido a guardar las apariencias, con tanto afán como pone el virtuoso en cuidar sus ideales."

"El honesto, en cambio, es pasivo, circunstancia que le asigna un nivel moral superior al vicioso, aunque permanece por debajo de quien practica activamente alguna virtud y orienta su vida hacia algún ideal."

"El hombre superior practica la virtud tal como la juzga, eludiendo los prejuicios que acoyundan a la masa honesta; el mediocre sigue llamando bien a lo que ya ha dejado de serlo, por incapacidad de entrever el bien del porvenir. Sentir con el corazón de los demás equivale a pensar con cabeza ajena."

Capítulo IV

Los Caracteres Mediocres

"Nunca llegan a individualizarse: ignoran el placer de exclamar "yo soy", frente a los demás."

..."en su rodar aguas abajo no hay mérito: es simple incapacidad de nadar aguas arriba."

"Los caracteres excelentes ascienden a la propia dignidad nadando contra todas las corrientes rebajadoras, cuyo reflujo resisten con tesón."

"Es un hombre de corcho: flota."

"La domesticación realizase de cien maneras, tentando sus apetitos. En los límites de la influencia oficial los medios de aclimatación se multiplican, especialmente en los países apestados de funcionarismo."

"En los pueblos domesticados llega un momento en que la virtud parece un ultraje a las costumbres."

"El vanidoso vive comparándose con los que le rodean, envidiando toda excelencia ajena y carcomiendo toda reputación que no puede igualar; el orgulloso no se compara con los que juzga inferiores y pone su mirada en tipos ideales de perfección que están muy alto y encienden su entusiasmo."

"La dignidad implica valor moral."

Capítulo V

La Envidia

"No basta ser inferior para envidiar, pues todo hombre lo es de alguien en algún sentido; es necesario sufrir del bien ajeno, de la dicha ajena, de cualquiera culminación ajena."

"La envidia es una defensa de las sombras contra los hombres."

"Es un gran signo de mediocridad dijo Leibniz elogiar siempre moderadamente."

"Los que no saben admirar no tienen porvenir, están inhabilitados para ascender hacia una perfección ideal."

..."la envidia es una enfermedad"...

Capítulo VI

La Vejez Niveladora

"Se ha señalado en Kant un ejemplo acabado de esta metamorfosis psicológica. El joven Kant, verdaderamente "crítico", había llegado a la convicción de que los tres grandes baluartes del misticis mo: Dios, libertad e inmortalidad del alma, eran insostenibles ante la razón pura; el Kant envejecido, "dogmático", encontró, en cambio, que esos tres fantasmas son postulados de la "razón práctica", y, por lo tanto, indispensables. Cuanto más se predica la vuelta de Kant, en el contemporáneo arreciar neokantista, tanto más ruidosa e irreparable preséntase la contradicción entre el joven y el viejo Kant."

"Admiremos a los viejos por las superioridades que hayan poseído en la juventud. No incurramos en la simpleza de esperar una vejez santa, heroica o genial tras una juventud equívoca, mansa y opaca; la vejez no pone flores donde sólo había malezas, antes bien, siega las excelencias con su hoz niveladora."

"El diablo no sabe más por viejo que por diablo. Si se arrepiente no es por santidad; sino por impotencia."

Capítulo VII

La Mediocracia

"La burocracia es una convergencia de voracidades en acecho."

"El genio crea instituciones y el bárbaro las viola: los mediocres las respetan, impotentes para forjar o destruir."

..."las sociedades humanas, para su progreso moral y estructural, necesitan del genio más que del imbécil y del talento más que de la mediocridad."

"Cooperan a su obra los idealistas que les preceden o siguen; nunca los conservadores, que son sus enemigos naturales, ni las masas rutinarias, que pueden ser su instrumento, pero no su guía."

"Al que dice "Igualdad o muerte", replica la naturaleza "la igualdad es la muerte"."

"El privilegio tradicional de la sangre irrita a los demócratas y el privilegio numérico del voto repugna a los aristócratas. La cuna dorada no da aptitudes; tampoco las da la urna electoral."

"Cuando la mediocridad agota los últimos recursos de su incompetencia, naufraga. La catástrofe devuelve su rango al mérito y reclama la intervención del genio."

"Hay aristocracia natural cuando el esfuerzo de las mentes más aptas convergen a guiar los comunes destinos de la nación."

Capítulo VIII

Los Forjadores de Ideales

"El genio es excelente por su moral, o no es genio."

"El mediocre limita su horizonte afectivo a sí mismo, a su familia, a su camarilla, a su facción; pero no sabe extenderlo hasta la Verdad o la Humanidad, que sólo pueden apasionar al genio."

PENSAMIENTOS DE MAHATMA GHANDI

*
Nota preliminar.

Recibimos estos pensamientos de Mahatma Ghandi por correo electrónico y los reproducimos por su importancia educacional y la similitud en muchos aspectos con los planteamientos educativos de Joaquín y Conchita. Desconocemos si Joaquín o Conchita estudiaron o si en algún momento se inspiraron estos pensamientos de Mahatma Ghandi. Usamos negrillas, para efectos de estudio de aquellas proposiciones educativas en donde encontramos más cercanía de las indicaciones de Joaquín y Conchita, con lo prescrito por el insigne Mahatma Ghandi.

PENSAMIENTOS DE MAHATMA GHANDI

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno.

Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas. Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.

No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó!

De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó. Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.

No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.

No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.

No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.

Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.

Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.

No sufras por lo que viene, recuerda que “cada día tiene su propio afán”.

Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella.

Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.

Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso.

Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti. Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean. La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros. Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.

Trabajo es sinónimo de nobleza.

No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida.

El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor.

No existen trabajos humildes. Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.

Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.


Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo. Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas. Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos. No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella.

El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.

Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.


“Que este día sea el mejor de tu vida".

MAHATMA GHANDI
*

15.6.11

Es necesario luchar por un ideal

*
Credo personal

Es necesario luchar por un ideal


Dr. Joaquín Hernández Callejas

I.

Lo más importante en la vida de un hombre es proponerse un fin, un anhelo, un ideal que realizar. Nada es mas satisfactorio ni nada proporciona tanta seguridad en la lucha por la existencia, que el hecho de tener una meta definida a la cual llegar. Un propósito determinado que nos preocupe durante las veinticuatro horas del día, una idea clara de lo que representan nuestras ambiciones y esperanzas es la decisiva formula que explica el motivo de nuestra vida.

Vivir sin un ideal es tener vacío el pensamiento; vivir sin un anhelo es tener solitario el corazón, vivir sin ningún proyecto es tener anquilosada la voluntad.

El dulce poeta Amado Nervo, escribió: “cada día tiene su propio afán”. Yo pienso que el afán de todos los días debe ser el mismo: el de buscar la concreción, la realización de nuestro sueño, el perfeccionamiento de nuestras actitudes y el dominio absoluto de lo que anhelamos.

Federico Guillermo Nietzsche, el recio escritor germano, dijo: “Un si, un no, una línea recta, un fin”. Yo digo: un si a lo positivo, un no a lo nefasto; una lucha conforme las circunstancias lo demanden y no siempre marchando en línea recta; un fin noble que tienda a dignificar la persona humana.

Avante siempre, escribió nuestro Juan Ramón Uriarte, el maestro animador de juventudes salvadoreñas. Yo digo: esto no es posible; en la vida hay no solo avances, sino que también hay necesidad de retrocesos, rodeos, caídas, resbalones, fracasos y otras duras experiencias para las cuales hay que templar el alma o mejor dicho, las cuales debemos estimar para templarla y no para sentirnos desamparados. Pero no obstante es bueno tener siempre la idea de ir para adelante, hacia la coronación del ideal que nos hemos trazado.

Todo ideal es de difícil realización. Infantil es aquel que piensa que un propósito elevado es de pronta e inmediata ejecución. Nada más falso. La realización de un propósito, la ejecución de una empresa, la terminación de una obra cuesta sacrificios; es preciso realizar largos, dolorosos y múltiples esfuerzos, tomar en cuenta diversos detalles, hacer numerosos ensayos, verificar repetidos intentos, hasta que quede plasmada la obra soñada.

En la lucha por la realización del propósito no hay que tomar en cuenta la suerte. En la suerte, confían las almas candidas, los espíritus supersticiosos y crédulos que gozan solo con el sueño de la acción pero que jamás se atreven a afrontar los riesgos, los peligros, las vicisitudes, las miserias y dolores que necesariamente habrán de sufrirse en la ejecución de los actos para la realización del sueño. Ni Homero, ni Aristóteles, ni Alejandro o Cesar, o Napoleón, ni Beethoven, ni Mozart, ni Cervantes, ni Darwin, improvisaron sus obras aunque nacieron con talentos naturales para destacarse de manera sobresaliente. Ellos tuvieron que estudiar, que prepararse previamente en sus diferentes especialidades, preparación o entrenamiento que implico para ellos grandes privaciones, duras abstinencias que minaron su salud, que desgastaron sus reservas físicas y que, en muchos casos hasta sacrificaron algunos de sus miembros u órganos corporales.

No tomemos en cuenta ni envidiemos los casos baladíes de ciertos triunfos fáciles de algunos individuos o de algún mediocre artista de cine, de teatro, de televisión o algún afortunado comerciante que de la noche a la mañana se convierte en magnate de grandes facilidades económicas. Estos triunfos, aunque halagüeños, no son los resultados ordinarios de la vida cotidiana; son triunfos esporádicos, abultados muchas veces por propagandas o intereses comerciales o por la adhesión de personas vulgares y sin cultivo ni delicadeza para apreciar obras superiores, gentes que se sienten arrastradas por la fuerza caprichosa de la moda.

II.

Las obras superiores en el arte, en la filosofía, en la ciencia, en la técnica, en el comercio, en la agricultura, en la industria, en la política, en la educación, cuestan mucho; no son obra de la improvisación o de la casualidad, o de la aventura, o regalo de los dioses: es producto del esfuerzo dirigido, del calculo paciente, de la meditación profunda y del hacer con diligencia; el proyecto llevado a cabo bajo las severidades de una disciplina firme y de una entereza moral que no le teme a las penalidades.

Disciplina significa someterse a determinadas reglas de conducta: las reglas de la profesión u oficio que se aprende y del cual se vive; y las reglas del comportamiento necesario para alcanzar el fin propuesto.

Disciplina es orden y organización. Orden quiere decir cada cosa en su lugar y en su debida oportunidad. Organizar es disponer de los elementos de manera que funcionen en relación unos con otros a su debido tiempo.

Sin disciplina no se puede llevar a cabo ninguna empresa por pequeña que esta sea. Toda labor implica un sistema de trabajo, una serie de actos sucesivos hasta la culminación del toque final que dejara la obra acabada y completa, a satisfacción del que la dirige y ejecuta. Ninguna desviación, negligencia o descuido es perdonado al autor del trabajo. Su ser entero debe entregarse en una concentración de todas sus energías vitales que comprenden sus pensamientos, sus sentimientos y su voluntad.

La mayoría de la gente es desordenada para trabajar. Ese desorden se manifiesta primero en la concepción de la idea: vacila el pensamiento en la es cogitación del tema; vaga de un lado a otro la imaginación porque no puede configurar un solo concepto; se dispersa la atención en variadas concepciones que no hallan una definición que precise con claridad las ideas. Aunque ciertamente nada hay fácil en este mundo de las empresas, a la mayoría de las personas todo se le dificulta con creces porque en el estudio de los problemas no se repara con firmeza en los aspectos principales, secundarios y de detalles de los asuntos que se escogen como actividades esenciales de la existencia.

En definitiva: trabajar desorganizadamente es una forma de permanecer ocioso.

Nosotros vemos con admiración a esas personas que han realizado cosas sorprendentes en sus vidas. No solo los grandes ejemplos de esos hombres que han sobrepasado los marcos de lo común, sino también los hechos notables del hombre corriente que a diario escribe páginas de heroicas proezas en la lucha por la vida. No es preciso ser genio o talento para realizar un propósito digno en la vida del hombre cotidiano. La medida de la grandeza la da el hombre común con los fines superiores que este busca. La medida de la bajeza la da el hombre común cuando desciende a la corrupción de su conducta.

El carácter se fortalece en la lucha.

La lucha por la realización de un ideal noble es la forma suprema de dignificar nuestra vida.

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11.8.10

El ideal juvenil en las mil y una noches

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Un Cuento de Las Mil y Una Noches y el Ideal
Artículo del Dr. Joaquín Hernández Callejas (1915-2000).(*)

Dedicatoria del autor:

A MI HIJA BLANCA ELISA

1. Llegar a lo alto.

A propósito de todas las consideraciones que pueden hacerse acerca de los que constituye un ideal a realizarse en la vida de cada ser humano, corta o prolongada, de rico o de pobre, de joven o de anciano, de hombre o de mujer, recuerdo un maravilloso cuento de Las Mil y Una Noches, esa joya de la literatura y filosofía árabes, de cuya maestría han recibido sabias lecciones los mejores talentos literarios del mundo europeo y americano.

El cuento se llama, si mal no recuerdo -lo leí cuando tenía aproximadamente de diez a doce años- se llama, repito, EL PAJARO QUE HABLA, LA FUENTE QUE LLORA Y EL ARBOL QUE CANTA.

Los nombres de los personajes no interesan para revelar su contenido; y sobre todo para encontrar el corolario educativo de su texto.

Se trata de tres príncipes hermanos, de veinte años el primero, de diecinueve el segundo y de dieciocho el tercero, que es una linda princesa de generoso corazón y animoso empeño. Los tres han tenido noticia de que en la cúspide de una montaña lejana, negra como de lava calcinada y de difícil y peligroso acceso, se encuentran encantados por un mago, un príncipe apuesto bajo la forma del pájaro que habla y su palacio y jardines bajo las formas de la fuente que llora y el árbol que canta. Quien logre llegar a lo alto, romperá el misterio y conquistará riquezas y felicidades para siempre.

Los tres hermanos deciden hacer tan valiosa conquista y disponen que el primero que hará el intento será el mayor de ellos, dándole un plazo de tres años para que vaya y regrese victorioso o derrotado; en caso de que sufra alguna desgracia, los que se quedan en casa lo sabrán por medio de un espejo mágico que les ha dado su consejero, que se empañará cuando algo grave le ocurra al viajero y permanecerá brillante si todo va con buen resultado.

2. La Conquista del Objetivo.

Armado de la manera más adecuada salió el joven príncipe a la conquista de su objetivo. Llegó al pié de la montaña, en donde encontró a un viejo derviche o sea un sabio ermitaño, quien le preguntó sus propósitos, los cuales fueron revelados con toda sinceridad por el animoso joven conquistador.

El sabio maestro le indicó el camino por seguir, para llegar a la cúspide de la escarpada y negra montaña.

Le dijo que la subida era difícil, que todas esas piedras negras eran otras tantas personas que habían intentado llegar a la conquista y posesión del pájaro, de la fuente y del árbol que buscaba; que se armara de valor; que no le hiciera caso a las voces que lo amenazarían o que lo halagarían, o que intentaran desanimarlo de mil maneras, etc.

Terminada la explicación, le dijo: haré lo mismo que con los otros tirando esta bolita que irá delante de tí enseñandote el camino; y te repetirá mi advertencia:

No vuelvas la vista atrás por ningún motivo, porque al nomás hacerlo quedarás convertido en piedra...

Salió el príncipe detrás de la bolita y comenzó a escalar la montaña. Apenas había comenzado los primeros pasos cuando comenzó a oir detrás un rumor de voces, de siseos, de susurros, de silbidos que están a punto de robarle la atención; pero recordando la voz del anciano, no les hizo caso y continuó su ruta peligrosa. Había caminado un trecho cuando oyó lamentos y quizo conmoverse; luego recapacitó y siguió hacia arriba. Más tarde escuchó una insinuante voz de mujer que lo llamaba para el placer y tentado estuvo de mirar hacia atrás para acudir al llamado de las delicias del sexo, más se contuvo y siguió adelante.

Había subido en la escarpada ruta cuando se oyeron voces amenazantes, insultos y gritos de agresión inminente y sin sentirlo, ante el peligro que se encontraba de perder la vida, volvióse hacia atrás, espada en mano, para hacerle frente al supuesto enemigo que lo amenazaba y al momento quedó convertido con todo y cabalgadura en una roca negra, como otras iguales que a su lado se encontraban.

Al momento la luna del espejo mágico que consultaban día a día sus hermanos se opacó y los jóvenes dieron por perdida la misión del príncipe mayor.

Inmediatamente se fué el segundo, emprendió el viaje y sufrió las mismas experiencias que el otro, sólo que éste pudo resistir más y logró subir más en la escarpada montaña, pues no atendió las voces de las amenazas y de los insultos, pero sucumbió ante las voces que lo invitaron a no fatigarse mucho antes de llegar a la cumbre, pues era muy peligroso llegar sin energías, por lo que accedió a descansar tal como se lo pedían las voces plañideras y encantadoras que lo compadecían de antemano si perecía por su desmesurada audacia; y así, oyéndolas y atendiéndolas quedó convertido en piedra igual que otras de su alrededor aunque en menor cantidad de las que estaban en la altura de donde había quedado su hermano mayor.

3. Crecer en años y en experiencia.

Le tocó el turno a la princesa quien había crecido en años y en experiencia. Se disfrazó de hombre cortándose el cabello, poniéndose traje masculino y quitándose todo aditamento que delatara las condiciones de su sexo. Marchó armada de lo más conveniente a los cometidos de su empresa.

Llegó al pié de la montaña; oyó los consejos del anciano derviche; y antes de seguir el curso de la bolita se tapó los oídos igual que a su caballo con pedacitos de algodón, empuñó la espada con su diestra, y emprendió el camino del ascenso peligroso. No escuchó rumores, siseos, susurros, voces amenazantes, ni llamados al placer, ni gritos, ni voces compasivas, etc.; y después de ir ratos montada y trechos a pié, logró llegar, fatigada y maltrecha pero victoriosa, a la meta fijada; fué a sacar al pájaro que habla de su jaula quien al salir se convirtió en el apuesto príncipe que era en realidad; fué luego a la fuente que llora, tomó de su agua y roció con ella el árbol que canta y los contornos del lugar, convirtiéndose todo en un castillo hermoso con vergeles radiantes de vida y alegría y las piedras tornaron a su primitiva forma de príncipes o princesas con sus cabalgaduras que habían intentado escalar la montaña para conquistar las tres cosas encantadas...

4. Vigencia y lecciones de este cuento.

Aparentemente ese es un cuento para niños, un relato simple que ya no mueve a las conciencias de la época entusiasmadas hoy por las colosales proyecciones de la técnica moderna en la conquista del espacio y en las truculencias inauditas de la ciencia ficción. Pero no. Este cuento como otros famosos de la literatura universal, tiene vigencia eterna, tanto por la belleza formal de su estilo como por el contenido de sus magníficas enseñanzas.

Fué el maestro nicaraguense don Sofonías Salvatierra quien dando clases de Historia Universal donde yo estudiaba en la Escuela Normal de Maestros en 1937, en Santa Ana, se refirió a este cuento interpretándolo de la siguiente manera:

Los tres príncipes representan a la juventud; el pájaro que habla, la fuente que llora y el árbol que canta, significan los ideales que todo joven alienta en su imaginación y en su pecho; el derviche es el representativo de los padres y maestros que orientan con sus consejos a sus hijos y alumnos; la bolita significa los consejos puestos en práctica; la montaña es la vida misma con sus peligros, penalidades, deleites, embrujos y alegrías; las voces que atraen la atención, son las invitaciones que a diario experimentamos para los goces, la lujuria, las distracciones, la holganza; volverse hacia atrás significa el temor a seguir adelante, de sacrificarnos sin provecho, falta de voluntad para conquistar lo que resulta difícil hasta el punto de estancarnos y quedarnos como el común de los conformistas y frustrados.

Esta lección que dió a mi curso el viejo maestro centroamericano y centroamericanista ya fallecido, la transmito yo ahora, por medio de este relato sencillo, a los jóvenes que esperan en la vida y de la vida las mejores recompensas para sus generosos empeños de superación.

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(*) Publicado originalmente en El Diario de Hoy, Jueves 5 de octubre de 1972, San Salvador, El Salvador, América Central.
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21.3.08

Fundamentos Educativos


La sociología sostiene que la familia constituye el grupo primario de socialización. En su seno desarrolla el ser humano, los fundamentos axiológicos, sus valores, sus conocimientos primarios y su disposición básica hacia la vida. Tuve la suerte de tener como padre y madre a dos educadores brillantes, que inculcaron en nuestra familia los siguientes fundamentos educativos:

1. Hay que formarse propósitos en la vida, constructivos, humanos, solidarios.

2. Hay que estudiar las propias cualidades, es necesario determinar la vocación con la mayor precisión posible a fin de que el trabajo sea ejecutado con felicidad y forme parte de la realización personal.

3. Es necesario desarrollar la voluntad en función de los propósitos en la vida. Concentrarse en la consecución de las metas, no dispersarse. No caer en la intemperancia de la multiplicidad de las diversiones. "El tiempo perdido hasta los santos lo lloran". Educar el cuerpo y la mente en la austeridad, combatir la vanidad, la superficialidad y cuidar en todo lo posible la salud con buena alimentación y descanso. Mantener disposición al aprendizaje constante y múltiple sin diluir la vocación.

4. La felicidad no consiste en la ausencia de problemas. La vida sin problemas es una ilusión, no una realidad. La felicidad consiste en tener siempre una disposición y ejecución de lucha para resolver los problemas positivamente. Los problemas y su resolución son permanentes.

5. Tener amor propio. No permitir nunca un daño a la dignidad humana propia y nunca hacer daño a la dignidad del prójimo.

6. Tener un espíritu emprendedor. Disfrutar los desafíos positivos en la lucha por la vida. No desfallecer ni tener una actitud derrotista. Esto solamente empeora las posibilidades de solución de los problemas. Obtener las cosas por esfuerzo propio, por la capacidad y cantidad de trabajo desplegado. No obtener las cosas por robo. La honradez forma parte de la dignidad humana.

7. El amor a la humanidad, conforme las enseñanzas de Jesús es la base. Por medio de ella se ama el trabajo y el estudio constante.

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5.11.07

La lectura

Una de las principales enseñanzas de Joaquín Hernández fué la lectura, basada en tres propiedades: incansable, sistemática e inquisitiva.

Habiendo perdido un ojo por el error de un incompetente médico, que no diagnosticó su enfermedad de diabetes antes de realizar una operación de cataratas, tuvo la desesperante enfermedad de glaucoma en el ojo que tenía habilitado. Nunca dejó de leer. Se levantaba temprano para aprovechar la luz de la mañana, leía los periódicos y luego continuaba con los libros de su selecta biblioteca.

Sus hijos leían para él desde hacía mucho tiempo, y en las pausas de la lectura les explicaba el contenido, ampliándolo, profundizándolo, detallándolo y dándo indicaciones de cómo, por ejemplo, aún los más abstractos temas de lectura filosófica, se aplicaban en la vida cotidiana.

La creación del hábito de la lectura perseverante, comprensiva y aplicada, fué uno de los grandes legados educativos de Joaquín Hernández y en su memoria reproducimos un vínculo que nos hizo recordarlo, dedicado a fomentar la lectura rápida.

El vínculo es el siguiente:

http://www.aeg.es/lectura/


Escrito por j-y-c-fundacion-educacional el 03/06/2007 20:41

Estudio, Amor, Trabajo

Emblema del Liceo Sagrado Corazón de Jesús.

Una explicación de su origen.

Dice Conchita en su Nota Biográfica:

"Con Joaquín diseñamos el lema del Liceo: “Estudio, Amor, Trabajo”.

El amor en el centro, porque siguiendo las enseñanzas de Jesús, se debe amar al prójimo como a uno mismo; el amor debe ser el fundamento de la familia...me dolía tanto escuchar a algunos de mis pequeños alumnos comentando sus problemas familiares, la separación de sus padres, la falta de fidelidad y lealtad en la vida de pareja. Se debe amar la propia vida. Y darle gracias a Dios todos los días por darnos una vida, única en la tierra.

El amor debe desarrollarse hacia toda actividad humana, debe amarse el Estudio. Por medio del estudio conocemos nuestra Sociedad y la Naturaleza, a las que también debemos amar.

Debemos amar el Trabajo, pues el Trabajo es el don de Dios para ser útiles a nuestra Sociedad, base para procurarnos honradamente nuestros medios de vida; por medio del trabajo, transformamos la naturaleza y la cuidamos.

El Liceo estaba consagrado a Jesús, su misión principal era inculcar el Estudio, por ello fue la primera palabra en el lema; la finalidad del Estudio era educar para el Trabajo, por ello la palabra trabajo sería la última en el lema. Se trataba de educar por medio del amor a eficientes estudiantes trabajadores. El sedimento de la educación, conforme a las enseñanzas de Jesús eran la base: amor a sí mismo, a los demás, al prójimo y a la familia, a la Sociedad, a la Naturaleza, a la Ciencia."


Pulse sobre el emblema si quiere verlo ampliado

24.9.07

Para triunfar hay que tener fé

Primer artículo conservado de Joaquín. Escrito con su puño y letra. El mismo lo fechó en 1935. Tenía 19 años de edad, Joaquín nació el 15 de julio de 1915.

En este artículo expone principios educacionales que guiaron su vida y actividad como maestro.

"Como seres humanos tenemos el derecho de ser felices..." decía. Para lograrlo hay que tener fé. La fé da confianza, seguridad y posibilidad de realización de los ideales. El ser humano cree en sí mismo también por medio de la fé. Tales son las enseñanzas, a nuestro juicio, del trabajo de Joaquín "Para triunfar hay que tener fé".
Para triunfar hay que tener fé.

Cuando vayas en pos de un elevado ideal, cuando tu imaginación vislumbre un porvenir más radiante y luminoso, es preciso que tu alma y corazón estén rebosando de entusiasmo y de fé.

La fé te hará parecer posible la cosa más difícil del mundo. La fé te dará confianza en tí mismo, te hará creer en tí mismo; triunfar para tí mismo.

Nuca dudes; jamás dudes. La duda es el sentido opuesto de la fé. La duda te hará creer que tú no eres nada, que no mereces nada, que no sirves para nada.

Por el intenso poder de la fé, todos los hombres de que nos habla la historia han alcanzado grandes y elevados puestos y beneficiado a las generaciones.

Moisés, el gran caudillo de Israel, fué guiado a través del mar y del desierto por su infinita fé en Dios, en Jehová Misericordioso. Colón el admirable navegante genovés fué guiado a través del no surcado Océano, por la firme convicción que tenía en llegar, por un camino más corto, a las Indias Orientales, pues aunque no llegó al lugar señalado, sus esfuerzos fueron recompensados, por el descubrimiento de un Nuevo Mundo.

Así tú, en este mar u océano o desierto, como quieras llamarlo, si luchas con fé, si tus esfuerzos, deseos y ambiciones son guiados por la firmísima creencia de que todo acabará como deseas; todo, todo sin que un átomo o ápice falte a tu aspiración o deseo tendrá cumplimiento en el mundo de los hechos.

Todos los humanos tenemos el inalienable derecho de gozar lo que la naturaleza nos ofrece.

Si nacemos es con el derecho de venir a ser felices, a gozar y a disfrutar de las innumerables cosas que el Creador -Dios- ha creado para el hombre, su obra suprema, su gran creación.

No nacemos malditos, no nacemos para sufrir...¿que culpa tengo yo de haber nacido para sufrir? ¿y qué culpa tienes tú? ¡¡¡Ninguna!!!.

Nacemos con el derecho ineludible de gozar, y de ser felices. Dios es grande y Dios en su grandeza no es cruel, ni vengativo......sino toda mansedumbre, bondad y ¡Misericordia!. Por eso.....piensa que eres feliz....piensa que no eres desgraciado.....y no lo serás......¡¡Serás feliz!! ¡¡Vivirás contento!!. Lleno de fé....en dulce armonía con la Divina ley de Dios.

Por Joaquín Hernández C.

Chinameca, marzo 29 de 1935


PULSE SOBRE EL ARTICULO PARA LEERLO EN ORIGINAL.

7.8.07

Presentación

El propósito de este blog es recapitular, estudiar, compartir y e inducir la aplicación de los fundamentos pedagógicos de Conchita Alas y Joaquín Hernández Callejas, educadores de El Salvador, América Central.

Probablemente los principios pedagógicos de Joaquín Hernández, puedan resumirse así:

Es necesario forjar en el educando objetivos claros y metas en su vida, motivarlo e inspirarlo para que en pos de las realizaciones que se ha propuesto concentre su voluntad y adquiera y desarrolle sus capacidades y habilidades de manera perseverante, con amor al sacrificio constructivo del poder de su voluntad y sus destrezas.
Se debe forjar la tenacidad en el trabajo y desarrollar una fijeza radical en la consecución de las metas en la vida. "Un sí, un no, una línea recta, un fin" gustaba de repetir para señalar que en la vida no hay que divagarse ni dispersar esfuerzos.

Los principios pedagógicos de Conchita Alas podemos presentarlos sumariamente así:

La educación debe estar centrada en el ejemplo de Jesús.
Siguiendo el ejemplo del Maestro, el docente forja con amor personas que en su comportamiento y su conocimiento sean útiles para la humanidad.
Sencillez, dignidad y amor al trabajo y al estudio, son características que se requieren para concretizar y multiplicar las enseñanzas de Jesús.
Capacidad para concretar, espiritu emprendedor, iniciativa con firmeza y humildad son cualidades que deben desarrollarse en los procesos educativos.

Esperamos que nuestras notas en este blog sean utilidad para todas las personas que deseen superarse por medio de la educación en el amor al prójimo, al estudio y al trabajo, tal como ellos nos enseñaron.

Escrito por j-y-c-fundacion-educacional el 13/04/2007 02:46

La Vocación



En este artículo sobre la vocación, Joaquín Hernández Callejas, trazó fundamentos pedagógicos que el mismo aplicó en su vida de maestro y de padre. Agudo observador del comportamiento humano, de la niñez y la juventud detectaba las inclinaciones y habilidades de las personas y les sugería caminos para la superación personal desplegando su vocación y concentrando su voluntad.

Descubrirse a sí mismo, descubrir la vocación, como él decía, es una de las fundaciones educacionales.



Tener ideales en la vida

Este cuento significativamente dedicado a su única hija Blanca Elisa, es una de las piezas más importantes de Joaquín para desarrollar uno de sus principios educativos: fijarse ideales en la vida y no desviarse en el camino para alcanzarlos.

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